Enseñanza transformacional
Crisis en la educación
Estamos en una crisis de la educación, como bien dice el filósofo José Antonio Marina: «España va camino de convertirse en el bar de copas de Europa», dijo en su entrevista para Aprendemos Juntos de BBVA. Una de las soluciones para mejorar la educación es la enseñanza transformacional. Como hoy la ciencia pesa tanto a la hora de demostrar hipótesis, recojo varios estudios que dan validez a lo que os voy a contar, queridos lectores en busca de la verdad 😉.
Si el profesor no vive su trabajo como una vocación, si no es feliz y no transmite confianza, la educación no alcanza su mejor nivel. Por eso la de educador es una de las profesiones con más depresiones. ¿Sabrías decir por qué?
El estilo del profesor (¡también como persona!)
El profesor debe tener un estilo, unas características o una personalidad, como queráis llamarlo. En el estudio de Kouni et al. (2018) se midió, de forma cuantitativa y cualitativa, la satisfacción del profesorado y el estilo de liderazgo de los directores en colegios de primaria y secundaria del este de Tesalónica, con 171 profesores. Los centros con un estilo de liderazgo transformacional mejoraban sustancialmente la satisfacción docente.
Más investigaciones
Otra investigación mostró que los comportamientos transformacionales de los docentes (según los propios alumnos) se relacionaban positivamente con la cognición de los alumnos (sus creencias y su motivación hacia la Educación Física), con aspectos afectivos (el disfrute de la asignatura) y con su comportamiento (actividad física en clase y en su tiempo libre) (Morton et al., 2010).
Por eso nos centramos en la teoría de la enseñanza transformacional, que se define como una serie de comportamientos que inspiran y empoderan a los estudiantes: el profesor va más allá de sus propios intereses y da a los alumnos la confianza para alcanzar niveles más altos (Beauchamp et al., 2010).
Según Beauchamp y Morton (2011), aplicar la enseñanza transformacional en Educación Física se traduce en un mayor compromiso del estudiante con la actividad física, tanto en clase como en su tiempo libre.